Noelia Fernández Álvarez: profesora de español en Alemania

Cuéntanos un poco sobre tus inicios como profesora de español, ¿qué o quién te llevó a acercarte a esta profesión?

Yo siempre he querido ser profesora, de pequeña ponía a mis muñecos delante de mi pizarra y les enseñaba las letras, los números…

Estudié bachillerato humanístico puro: latín, griego, historia del arte, religión y francés. En el instituto me encontré con “el Profesor”, mi profesor de griego.
Unos meses antes de la selectividad él me preguntó sobre mi futuro, yo estaba muy perdida y me hizo reflexionar sobre el sentido de estudiar. Así, con su ayuda, empecé a estudiar la carrera con un objetivo muy concreto: enseñar español y conocer diferentes lugares del mundo.

Empecé el grado de lengua y literatura hispánicas en la URV y después hice el máster de ELE, que se podía cursar en la misma Universidad.

Cuando comenzaste a dar clases, ¿cuál fue para ti la mayor dificultad?

Empecé con las prácticas en la URV, todo me resultaba muy difícil: desde la preparación o la coordinación a hacerme entender (el grupo era un nivel A1)… Ahora, la mayor dificultad con la que me encuentro día tras día es la homogeneización de los grupos, cada persona es diferente y tiene un nivel de lengua también diferente. Tengo que planificar mis clases teniendo en cuenta esta heterogeneidad. Busco sacar todas las ventajas que esto pueda aportar, pero intento hacer grupos lo más homogéneos posible.

Y ahora, con más experiencia, ¿qué desafíos se te presentan como profesora?

Mi objetivo en cada clase es que mis estudiantes disfruten del español y, por supuesto, pasármelo bien yo también… además de que aprendan, claro está.

 

¿Tienes una actividad que te guste especialmente cuando la haces en clase?

No tengo ninguna actividad en concreto, pero una actividad que me funcionó muy bien fue que los estudiantes hicieran una reserva de una mesa en un restaurante español en Hamburgo. Quisimos hacer una cena de Navidad, para ello dos semanas antes hicimos la reserva por teléfono en español. Fue genial. Primero preparando las preguntas que el camarero les podía hacer y, claro, respondiéndolas; después, haciendo la llamada, se pasaron el teléfono entre ellos.
Vivimos un momento muy emocionante, nervios, risas, etc. Todo esto en clase. Entre todos consiguieron reservar la mesa el día y a la hora que habían acordado. Finalmente, la cena fue aún más divertida.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión? ¿Sigue siendo lo mismo que al principio?

Por suerte estoy enamorada de mi profesión. Me gustan todos los grupos: los que son fáciles me encantan porque puedo probar actividades nuevas con ellos; los grupos más exigentes también me gustan, porque tengo que preparar y pensar mucho más y con ellos tengo la obligación de aprender mucho más rápido.
Al principio lo que más me gustaba era enseñar, ahora pienso que lo que más me gusta es aprender de los estudiantes.

¿Cuál ha sido tu mejor momento como profesor de ELE?

Cada vez que nos reímos en clase. Los estudiantes tienen muchísimas ocurrencias.

¿Qué fue lo que te hizo salir de España para trabajar? ¿Cómo fue tu historia?

Como he dicho soy amante de las lenguas y me encanta conocer países y culturas diferentes. Mi intención era aprender una lengua en inmersión. No podía ni construir una frase en alemán y, por eso, me decidí ir a Alemania.

Antes de llegar a tu destino actual, ¿habías trabajado en otros países?

Sí, en York, estuve de au pair, pero fue un tiempo muy corto, solo estuve tres meses.

Siempre es duro acostumbrarse a un nuevo país, su cultura, su idioma… cuéntanos alguna anécdota divertida de cuando llegaste.

¿Anécdotas? ¡Muchas! Una vez, estaba lloviendo a cántaros y vi a gente bailando tango con los paraguas al lado del Alster; o me sorprendió mucho en Inglaterra que se quitaran los zapatos al entrar en casa (ya fuera en la propia o en una ajena), lo bueno es que ahora yo hago lo mismo en España… esto no me sorprendió tanto en Alemania, porque en Inglaterra ya lo había visto.

Si pudieras encontrar trabajo en cualquier lugar del mundo, ¿dónde te gustaría trabajar?

Si Dios quiere enviarme a otro lugar del mundo, yo lo aceptaré sin ningún problema. Pero me gustaría pasar unos meses en Rusia, estuve enviando CV a través de Todoele, pero no fue posible… e Italia es mi destino soñado desde siempre, aunque nunca he estado allí.

¿Cuál es tu siguiente objetivo profesional?

Me gustaría hacer un doctorado en Alemania, pero tengo que ver qué grupos de investigación hay por aquí; otro objetivo profesional que tengo es dirigir una academia de español.
Para ambos objetivos tengo que dominar perfectamente el alemán, así que antes de un par de años no creo que sea posible empezar con ellos.

¿Qué les recomendarías a los que quieren dedicarse en el futuro al mundo de la enseñanza de ELE para que les vaya tan bien como a ti?

Mi recomendación es que estudien Hispánicas, esto siempre tiene un plus cuando vas a pedir trabajo. Después creo que es del todo indispensable el máster en Enseñanza de Lenguas Extranjeras: ELE. Por otra parte, les recomiendo que consigan experiencia, aunque sea trabajando voluntariamente, con una beca, etc. Sin experiencia es muy difícil que te den la oportunidad de empezar. Además, si vas al extranjero, es importante poderte defender en la lengua oficial del lugar. Finalmente, tener mucha paciencia y persistencia a la hora de buscar trabajo.

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